Conceptos

A continuación, compartimos algunos conceptos que de una u otra manera se enredan con nuestro quehacer. Nos interesa, sobre todo, compartir la relación que establecemos con ellos, no tanto definirlos con precisión académica.

LA ESFERA PÚBLICA

La performance se suele realizar en un espacio “público”, ante un “público” avisado o no, generalmente en eventos “publicitados”… Pese a ello, su carácter efímero la convierte en pasto del olvido: una acción es un gesto que se agota en sí mismo; los encuentros y festivales no se preocupan por generar un material que permita la “rentabilidad” intelectual del mismo, salvo, a veces, catálogos que no aportan nada (la nota biográfica del artista y textos superficiales para engrosar currículos) o grabaciones que transforman el «medio cálido» que es la performance en el medio más «frío» que se pueda imaginar. Por otra parte, es común que las acciones se registren abundantemente en foto y vídeo, pero estos documentos amateurs suelen acabar en colecciones “privadas”, muchas veces sin volver a merecer ninguna atención. Es decir, que pese al uso excesivo de la palabra “público”, las acciones no llegan a producir o a instalarse en una «esfera pública», ni siquiera a proveerse de medios para que esto sea posible en algún momento.

Sin embargo, el arte sólo es una parte, un extremo de un proceso comunicativo que adquiere sentido cuando se produce «esfera pública», cuando entra en juego en el ámbito público, social, y es sometido a una mirada crítica, analítica, cuando se instala en un discurso público mayor, capaz de generar diálogo. Las performances de calle, por ejemplo, a menudo adquieren sentido no en el momento de su ejecución, ante un observador que quizás no está avisado, sino cuando su propuesta es asumida como parte del campo artístico, político, filosófico, antropológico, etc. Para ello se necesita que la acción perdure, devenga texto, discurso, se instale en un contexto. Una buena ayuda es que perdure su memoria públicamente, dialógicamente: es lo que intentamos hacer en este blog.

La grandísima mayoría de trabajos de acción que se hacen en encuentros, festivales y programaciones se desvanecen sin llegar a producir esfera pública. El nuestro es un medio a reinventar, que casi siempre adquiere su sentido político como ruido de fondo, como un murmullo sordo. Esto niega la función de las acciones singulares, que, perdida su función pública, pasan a instalarse en el ámbito de la cultura privada, individualista o incluso terapéutica.

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TÁCTICAS I: qué hacemos

Aunque la palabra “táctica” nos convence a medias, unos días sí otros no, nos parece importante aclarar cuáles son los medios que empleamos para conseguir esa incidencia sobre la esfera pública que tanto nos interesa. Por ahora, llamémoslo “tácticas” o “modos de hacer”.

Algunas de estas “tácticas”, que presentaremos aquí confrontadas con la estrategia a que cada una de ellas se enfrenta, son:

El registro múltiple es, suponemos, una especie de táctica que engloba muchas de las que se tratarán a continuación. Éstas ayudarán a comprender qué tipo de registro realizamos y por qué lo hacemos así. Por ahora, baste decir que empleamos el registro múltiple como “formato”(¿formato?), que se caracteriza por su exceso, su brevedad, la posibilidad de remix (licencia creative commons), su intención artística y su uso del humor, entre otros. Para cuya realización empleamos la autoría y la identidad múltiples.

También trabajamos la lectura y la escritura colectiva de performance, son otros “formatos” (¿formatos?) que nos permiten abordar el análisis y el debate sobre performance de forma compartida y constructiva. Nos sirven como performers y como… ¿registradoras múltiples? ¿máquinas registradoras? Pensar la performance. Pensarla en compañía. Nuestra intención es generar debate y crítica.

Nota: Si bien hasta el momento no hemos tenido oportunidad de poner en práctica la escritura colectiva, las lecturas de performance ni las sesiones de debate, no perdemos de vista que son piezas clave de nuestro proyecto. Esta dimensión comenzará a trabajarse en el Festival Farts ’14, que estamos organizando desde El col·lectibo y que tendrá lugar en Valencia durante el mes de mayo. Tampoco olvidamos que la incidencia que podamos llegar a tener en la esfera pública, se desprende en gran medida de nuestra práctica a este respecto.

Tenemos la esperanza de que, de todo ello, se desprenda a su vez la desmitificación del artista individual (y macho) y del colectivo.

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TÁCTICAS II: cómo lo hacemos

La táctica del exceso (de registro múltiple) frente a la estrategia de la seriedad y la importancia de que el registro limitado a video y foto “salga bien”. Considerando que, en una acción, un registro del tipo que sea nunca podrá alcanzarla, ni tiene por qué hacerlo. En función de esta estrategia, video y foto, se traducen en documentos “fieles” que son por tanto “vendibles” sin que la acción pierda, en teoría, demasiado. El exceso, por tanto, se basa en el desbordamiento del “stock de registros” del arte de acción.
Nos interesa pensar la acción como un punto de partida desde el que se pueden desarrollar todo tipo de propuestas. El exceso va más allá de nuestras expectativas porque se aleja de lo que somos capaces de calcular y, por tanto, controlar. No nos cuesta reconocer que el despligue, tanto humano como instrumental, así como la multiplicidad de formatos, es excesivo. Aunque hemos de reconocer que nos gustaría que lo fuese aún más. Pretende rebosar los límites de lo razonable. Es, por así decirlo, una forma de cubrir el acontecimiento que va más allá del acontecimiento mismo, que lo sobrepasa al multiplicar sus estrategias de replicación.

La táctica de la licencia creative commons Atribución – Compartir igual. Frente a la estrategia de tener una documentación cerrada que no puede editarse, ni descargarse, ni utilizarse para nada y que, una vez más, contribuye a la sacralización.

La táctica de la brevedad (gifs, vídeos de pocos minutos) frente al material largo y denso que suele documentar las acciones y que les imbuye una seriedad cuasi mística que aleja a la performance de su público. Si bien el espectador riguroso puede intentar, (también nosotros lo hacemos) “ponerse en situación” viendo el vídeo completo de una acción larga, empaparse de su contexto, relajar la mente, armarse de paciencia; hay otro público (muchas veces nos incluimos en él) que no quiere o no puede hacer ese esfuerzo por algo que, al fin y al cabo, es mero documento sin pretensión artística (en el 99% de los casos).

La intención artística como forma de revitalizar tanto la acción como el documento. La acción genera, la intención artística continúa, la creación no se para, el conocimiento sigue creciendo y la subjetividad se hace compleja, y se comparte.

La táctica del humor, del mismo modo que muchas de las anteriores, nos ayuda a desacralizar y desmitificar. Acerca al espectador a la acción desde un punto de vista diferente y posiblemente más cercano, aunque entendemos que eso depende en gran medida de la persona que lo ve. Por otra parte, el humor, incide sobre una cuestión candente en el arte de acción: la susceptibilidad de los performers, que evidentemente va ligada al nivel de “implicación” o “exposición” que tienen algunas acciones, pero también a un alto grado de inseguridad y a la costumbre de recibir sólo palmaditas en la espalda o absoluta indiferencia por parte de la crítica (profesional o amateur). Nuestra intención no es herir a nadie, por supuesto, pero sabemos que es importante que la crítica se acerque a este tipo de trabajos. En este sentido “quitarle hierro” al “acontecimiento” puede resultar de gran ayuda. Queremos que performers, bailarines, poetas múltiples, rían un rato con nosotros. Abrir la caja de Pandora de la opinión simpática pero sincera e informada. Nos gusta la performance y necesitamos que se admita que hay acciones muy malas y que, mientras consideremos políticamente incorrecto dar una opinión desfavorable (preferiblemente constructiva), muchos performers van a seguir en esa dirección. No nos consideramos omnipotentes ni tenemos pretensión de serlo pero sí, admitámoslo, hemos visto, hemos hecho y tenemos criterio para opinar.

La táctica de la autoría múltiple para restarle importancia a nuestros fallos y compartir nuestros aciertos. En contraste con la autoría individual de registro, que conlleva una responsabilidad debido a que sólo se suele tener una oportunidad para recoger la acción en el formato que sea. Al tener mucho material, tenemos libertad de no ser fieles a la realidad e incluso de hacer registros tan desastrosos que acaben en un cajón. Las chapuzas en ocasiones nos gustan. En cualquier caso no tenemos pretensión de fidelidad. Somos poliamorosas y ser fieles a la “Verdad” de la acción no va con nuestra forma de ser.

La táctica de la identidad múltiple supone una capa de invisibilidad que nos libera desde un punto de vista más “moral”. Hemos elegido que las piezas aparezcan bajo el nombre de Posterioris independientemente de quién la haya realizado, lo cual implica que, en caso de que alguna pieza sea “molesta” para alguien, somos Fuenteovejuna. Responsabilidad compartida, libertad compartida. Aquí el respeto se sobreentiende.

La desmitificación del colectivo artístico es una parte del proyecto que requiere bastante tiempo de trabajo compartido, porque parte de problematizar y compartir el devenir de nuestra relación como colectivo. En este punto, nos interesan las dinámicas, las manías, las tendencias que se desarrollan a partir de nuestro quehacer y que nos muestran los conflictos y las dificultades de trabajar juntos, no sólo las ventajas que suelen mostrarse en el “quiénes somos” de los colectivos.  Por tanto, aunque esta parte requiere más tiempo y empeño, adelantamos que la aplicación extendida de nuestra noción de creación colectiva, se desarrollará en la sección Cómo nos tratamos.

La desmitificación del artista individual. Empezaremos diciendo que somos Posterioris. Es decir, somos una sola identidad. Y, sin embargo, no tenemos estilo propio ni coherencia. Si bien todos nuestros textos se caracterizan por tener letras y, eventualmente, palabras nuestra forma de escribir varía tanto que en ocasiones ni siquiera está claro si está escribiendo la misma persona. En respuesta a esta pregunta… a veces sí, otras no. Sabemos que no es suficiente para conseguir la “desmitificación del artista individual”, que es un término bastante rimbombante, pero es un comienzo. Por otra parte, hay tantos trabajos que tratan este tema, que haríamos bien en buscarlos, copiarlos y pegarlos.

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CONCEPTOS PENDIENTES DE DESARROLLAR:

LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA CREACIÓN ARTÍSTICA (tipos de democracias en Habermas y Carlos Santiago Mino y tipos de creatividad en Eisner)

LA INTENCIÓN NO PRODUCTIVISTA (taylorismo y toyotismo, ¿y en el arte?)

LA AUTOGESTIÓN

LICENCIAS CREATIVE COMMONS

LA TRADUCCIÓN / INTERPRETACIÓN

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