Lucía Peiró

atencion

Lucia Peiró

Hilo Performático. Sporting Club Russafa. 13-06-2014

 

Se sienta. Mira el reloj. Ponen música.

Fallo técnico. Algo ocurre con el cd.

 

Ahora sí.

 

Lucia sentada. Suena lo que parece su voz, haciendo ruidos.

Lucía nos mira, se levanta. Saca un cutex. Se hace un agujero en

la blusa negra, en el centro. Se quiere sacar algo.

Saca una cuerda al son del sonido.

 

Sale del escenario.

 

Esas tripas son sus cuerdas, digo, esas cuerdas son sus tripas.

 

Se ata a una viga. Se aleja. Sale de nuestro campo de visión.

Veo su presencia por la tensión de la cuerda. La gente se levanta.

 

El sonido se detiene, se detiene el movimiento.

Retoma el sonido, retoma el movimiento.

 

La gente levantada mira a Lucía que está en otra parte.

Yo sentado miro la cuerda.

 

Ahora voy.

 

Miro un poco. Lucía vuelve enredándose en la cuerda.

El ruido de la boca motiva el movimiento.

Lucía se enreda y desenreda.

 

Mira el reloj,

controla el tiempo.

Boton narraciones

 

 

Empieza la acción sentada como Virginia. Inmediatamente oímos una grabación de su voz (un registro de Avelino Saavedra, como sabremos más tarde), como un poema sonoro. Empieza con notas largas que se van haciendo más agudas i que terminan siendo cortas y cortantes. La pieza acabará cuando acabe la grabación.

Se levanta, coge un cúter y corta su blusa (también va vestida de negro) a la altura del estómago. Toma algo del interior: es el extremo de un cordel de pita. Va sacando cuerda: lleva todo un rollo metido en el pantalón. Cuando ya debe de haber sacado unos diez metros abandona la escena y ata el extremo a una estantería de la pared izquierda. Una vez asegurado el hilo, y parece que siguiendo sutilmente el ritmo de su propia voz, sale del espacio por el lado derecho. Va dando cuerda para poder alejarse; dobla por la esquina y sale al largo pasillo, hasta llegar prácticamente a la puerta de la calle. Deben de ser unos 30 metros en total. Manteniéndolo tenso, agita el hilo arriba y abajo, juega con él en diferentes posturas, haciendo patente la tensión a que lo somete. Vuelve hacia el interior de la sala tirando fuerte del cordel y enrollándose con él. El público la hemos seguido hasta el pasillo, pero volvemos a nuestros sitios cuando nos alcanza. La tensión y el postureo es teatral, como una danza que juega entre la verdad de la acción (tirar del hilo, enrollarse con él) y la ficción del esfuerzo, el repertorio de tirones, tensiones y recogidas.

Parece que con la cuerda se ha hecho daño en las manos. Cuando llega a unos 5 metros del origen de la cuerda, ya en el escenario, se mira el reloj para controlar la duración. Enrolla y desenrolla un poco más. Termina la grabación y acaba la performance.

También esta acción parte de una idea sencilla, pero si en la de Virginia sólo se sugería, sin palabras, una forma de hacer que acepta el público, en la pieza de Lucía se fía la mayor parte del trabajo a la “danza”, al juego de tensiones entre su cuerpo y la cuerda, a la ficción escénica, al juego con la forma que ya está presente en la grabación. En ese punto son visibles las carencias técnicas de la artista.

Boton descripciones

 

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Un Comentario

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